viernes, 6 de abril de 2007

Sabiduría innata.

Cuando nacemos, ya lo sabemos todo. No tenemos idea de lo que es una palabra, ni tampoco de lo que es sumar o restar, no sabemos ni siquiera como caminar, pero es cierto, lo sabemos todo. Al nacer pasamos por una experiencia tan grande que te marca por el resto de tu vida, pasas por cada una de las lecciones que la vida te puede ofrecer en tan solo 12 horas… o más, dependiendo de la suerte de nuestra madre. Pero por alguna razón se nos olvida y no nos acordamos de aquel conocimiento universal, hasta el momento en que es necesario.

Al principio nos sentimos cómodos y seguros dentro de un mundo sin preocupaciones, flotando entre ensoñaciones, escuchando de vez en cuando las voces de extraños. Calidos, tranquilos y relajados, el mundo se nos viene encima cuando por alguna razón desconocida comienza la labor de parto. Así descubrimos que el universo esta lleno de un perverso sentido de ironía y que la vida es cruel cuando hace su trabajo.

Durante el parto, pasamos una travesía por un río, un largo camino incomodo y que puede ser muy largo, atrapados entre músculos y sustancias que desconocemos; no es algo que hagamos a voluntad, en realidad, tenemos que pasar por una serie de empujones y manoseos para lograr llegar al final. Mientras que nos vemos abrumados por el constante golpeteo y ruido del exterior descubrimos con toda claridad que la vida es una constante lucha y que nada se nos presentará de forma fácil.

Un golpe en nuestra parte trasera nos da la bienvenida a al mundo exterior; desnudos, inofensivos y susceptibles a cualquier cosa, recibimos una nalgada, recibimos lo que será nuestra primera invitación a llorar y el primero de muchos motivos para sentir la confusión que provoca aquella acción. Una idea importante más y que tal vez jamás asimilaremos, es que la vida implica dolor.

Cuando pensamos que lo peor ha pasado, nos damos cuenta que nuestros sentidos son bombardeados por millones de estímulos; comprendemos para que son aquellas partes de nuestro cuerpo que jamás habíamos utilizado, la extraña sensación en la nariz y boca cuando el aire pasa por primera vez a través de ellas, el desconcertante escándalo de instrumentos metalizados y gemidos de extrañas criaturas a tu alrededor, pero sobretodo el frío, esa sensación a la que nuestra piel reacciona con una extraña sensación de tensión, aquella que tu cuerpo en definitiva no esta acostumbrada. Así aprendemos que el mundo es grande y poco benevolente, que tiene mucho que ofrecer pero también mucho de que temer.

Lo siguiente que pasa es que aquellas criaturas raras comienzan a tocarnos, a limpiarnos y después nos hacen medir y pesar, datos que pasaran a una hoja que poco significado tendrá para nosotros en un futuro inmediato; comprendemos que el humano complica mucho las cosas sencillas y que para poder entender un poco nuestra propia humanidad, tendremos que complicarnos la vida de la misma manera.

Pero cuando finalmente nos arropan y nos dejan estar en los brazos de aquella persona que alguna vez fue nuestro mundo, de un ser que no deja de observarte o de alguien firme que solo desea amarte, aprendemos la lección más importante de todas. Calidos, tranquilos y relajados, descubrimos, aprendemos y conocemos, que ese gran y turbulento viaje, vale la pena.

Cuando nacemos, ya lo sabemos todo. Pasamos por cualquier experiencia importante al momento de iniciar nuestra vida, pero por alguna razón se nos olvida y no nos acordamos, hasta el momento en que es necesario, hasta el momento en que podemos abrazar a aquel ser que necesita aprender que es sabio.

- el ermitaño

NOTA: No maten el escrito con comentarios de las tecnicidades de un parto. Sería un acto frivolo.

2 comentarios:

Pedro S. D. dijo...

Un poco inspirador, pero algo tiene de cierto, se dice que tenemos toda la sabiduria de nuestros antecesores y sabemos todo, solo que se empeñan en sabotear la genialidad de los bebés sin saber.

Además, el bebé es parte de la madre, por los tanto.... ambos son el mismo de uno u otro modo.

Anónimo dijo...

La vida es la vida, Defiéndela
Recuerdo que antes que yo naciera, estaba preocupado por que no conocía el mundo al que llegaría, entonces le pedí a mi Dios y a mi madre la santísima virgen Maria me ayudaran.
Hijo mío, te he encomendado con la criatura más hermosa, es la mujer, una de ellas es tu madre, la hice inteligente, sensible, ella se alegra, se emociona, ríe, goza y disfruta de la maravilla de la vida, también sufre y llora y sobre todo puede amar en gran medida.
"¡Abbá, Padre!; percibí a mi madre en sus sentimientos que no me desea, que soy un estorbo para los proyectos de su vida, Dios mío perdónala, ella no sabe lo que hace, esta confundida con la inmundicia de su conciencia deformada por la cultura de la muerte diciendo "¡No haces nada malo!".
Mi Madre desea quitarme la vida que mi Dios me ha regalado. "¡Abbá, Padre!; todo es posible para ti; tócale el corazón a mi madre, haz que reflexione y me de la oportunidad de vivir.
Madre mía quiero vivir, quiero reír, cantar, gozar de la vida quiero ser feliz y también llorar, si es difícil la vida, pero quiero luchar hasta el final de mi vida hasta que mi Dios que me dio la vida, me llame a gozar del reino eterno.
No tendré la dicha de conocer a mi madre, de contemplar su rostro, No he visto el sol, no lo he conocido soy como los fetos que no vieron la luz no he contemplado el sol! pues, entre vanidades vine y en la oscuridad me voy; mientras mi nombre queda oculto en las tinieblas.
Yo te amo madre mía, Dios me hizo para amar y no para odiar.
Amada mía aunque me quites la vida, a este el más pequeño de tus hijos yo te seguiré amando mamita querida, por que eres mi madre que Dios me dio, yo soy carne de tu carne y sangre de tu sangre.
Que Dios te perdone y se apiade de tu alma.

Se acercaron a Jesús, los maestros de la ley, se confabularon y para ponerlo a prueba en medio de todos.
Le plantearon esta cuestión:
Señor queremos legalizar el aborto, tenemos muchas atenuantes jurídicas
• Caso de violación
• Peligro de vida de la madre y evitar abortos clandestinos. ¿ quien dijo que el amor mas grande es dar la vida por el amado ? jajaja Vale mas la vida de la madre económicamente
• El bebe es un estorbo para el proyecto de vida de la madre
• Deformaciones congénitas en el feto
• Ahorrar dinero en servicios de salud y alimentos que gastamos en la gente, mejorando la economía del país. Menos cabezas de niños pobres, es mas dinero para nosotros los políticos. “Menos es mas”
• Podemos controlar a la población manipulando sus ideas a nuestra conveniencia
• y muchas otras que inventemos en la ONU Organización de las naciones unidas


Estamos ciertos, sabemos y estamos concientes de que de Dios viene todo lo bueno como el amor, la santidad y la vida
Y nosotros sin Dios, deformamos la verdad en mentira y viene todo lo malo como el odio el pecado y la muerte
¿ Jesús el Nazareno que hacemos?

Jesús se inclino a escribir en el suelo y dijo "Yo soy."
Cuando les dijo: "Yo soy", retrocedieron y cayeron en tierra súbitamente confundidos!
Se levanto y dijo no mataras
"¡Ay de ustedes, hipócritas, que devoran y manipulan al pobre y los más débiles y fingen hacer mucho bien a la humanidad. Por eso serán juzgados con más severidad".
Ya os he dicho que moriréis en vuestros pecados
E inclinándose de nuevo, escribía en la tierra.
Se levantaron avergonzados y aterrados,
Ellos, al oír estas palabras, se iban retirando uno tras otro, comenzando por los más viejos; y se quedó solo Jesús con la mujer, que seguía en medio.
Incorporándose Jesús le dijo: "Mujer, ¿dónde están? ¿Nadie te ha condenado?"
Ella respondió: "Nadie, Señor." Jesús le dijo: "Tampoco yo te condeno. Vete, y en adelante no peques más."
Jesús les habló otra vez diciendo: "Yo soy la luz del mundo; el que me siga no caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida."

Si me dieran a elegir a mi madre entre 144 mil mujeres santas yo les diría quiero a mi madre así como es no me importan sus muchos pecados y defectos, yo la amo y la quiero de verdad.
Por su esencia de mujer, por que es mi madre Dios me la dio por madre y aunque pudiera cambiar y elegir a otra madre entre miles de mujeres santas y virtuosas, yo elegiría a mi madre actual sin vacilar, sin dudar con toda seguridad
Quédense con sus mujeres santas y virtuosas yo solo quiero a mi madre.

Atentamente
José Luis

h t t p : / / y e h o s e f . t k